Estilo nórdico industrial personalizado con detalles

Una casa con estilo nórdico industrial y único al mismo tiempo. Sencillo y detallista a la vez. Estándar, pero original en el detalle.

Este es el hilo conductor de la vivienda de una arquitecto andaluza que nos ha abierto las puertas de su casa, con la que hemos llevado a cabo un proceso de Grafointeriorismo, como has visto en el primer post de esta serie que llamamos ‘Una casa sencilla’ y que nos ha dejado al descubierto toda su personalidad: sencilla, detallista, funcional y original. Todo a un tiempo. Unos rasgos que se reflejan en este estilo nórdico industrial personalizado, creado por el sueco Ingvar Kamprad.

Un viaje a su yo más íntimo por los vericuetos de su letra, nos ha descubierto una mujer natural, llana y clara, con mucha imaginación creativa, que plasma en las pequeñas cosas cotidianas que le rodean y que dan ese toque único a su casa.

 

Estilo nórdico

Nuestra anfitriona es una persona clara, sencilla, inteligente y esencial.

 

Fíjate en la entrada de la vivienda. Mármol, acero, paredes blancas y algunas pinceladas de color. Estos elementos los encontraremos en toda su casa, y son el reflejo de una letra simplificada, clara, menuda y equilibrada.

 

La entrada de la casa expone los elementos que fundamentan una personalidad clara, sencilla, equilibrada y vital, que se reflejan en el color blanco, reflejado en el suelo y la pared.

 

Empecemos por el salón. Es un estar amplio, cubierto de mármol blanco portugués, al igual que toda la casa, arropado por el blanco de las paredes. Un color con el que nuestra anfitriona se identifica porque refleja tres aspectos de su personalidad: optimismo, naturalidad y limpieza de espíritu. El mármol es un material frío que requiere cierta calidez. El que le aporta una alfombra y un escabel antiguo de madera.

 

Una alfombra, unas banquetas de plástico de colores y un escabel antiguo, personalizan por completo esta parte del estar creado con muebles funcionales.

 

Como hemos visto en su letra, ella se siente muy bien rodeándose de muebles básicos, de líneas depuradas, muy funcionales. Tal y como es el estilo nórdico industrial. Al mismo tiempo, tienen que combinar bien con otros elementos customizados que no desentonen con otras furniturias – otros muebles- que dan ese punto especial, original y singular que logran su confort. Fíjate el toque que dan estas banquetas infantiles y el escabel antiguo sobre la alfombra. 

Así pues, los muebles de Ikea han sido el eje de todo su hogar, porque ofrecen la posibilidad de trabajar en esos dos conceptos de funcionalidad y customización: muebles de líneas depuradas, que permiten crear espacios de acuerdo a las necesidades de cada uno.

 

Detalle del sofá en semi piel ubicado delante del cristal pavés que permite la entrada de luz al pasillo de entrada y al despacho.

 

Esta necesidad de claridad, de libertad y de esencialidad, se remata con la pared de cristal pavés que deja pasar la luz hacia su despacho y la entrada de la casa. Su letra simplificada, de trazo simples y continuos, nos habla de máximo rendimiento, con mínimo esfuerzo. Traducido al ámbito del Interiorismo, máximo aprovechamiento- en este caso, de la luz que entra por los balcones del salón- con mínimos elementos- una sola pared que delimita dos estancias y aporta un extra de luz al mismo tiempo.

 

Una pared de cristal que aprovecha la luz para 2 estancias. Mínimo recurso, máximo rendimiento, un rasgo que es una constante en la personalidad de la dueña de la casa.

 

Vamos a sentarnos. Tenemos un par de sofás de estilo nórdico o escandinavo, de líneas depuradas y comodísimos. Van fenomenal con esa personalidad esencial y sencilla de nuestra amiga. Puestos en forma de ‘L’, para cumplir con uno de los objetivos que tiene un cuarto de estar: la vida en familia, la relación, la charla.

Por tanto, esta disposición es ideal para una persona que necesita el contacto con su gente, como hemos visto por la manera en que utiliza las letras. Dos sofás del mismo estilo, pero uno tapizado en semi-piel,y otro en tela…iguales, pero distintos. Sin mesa de centro, para liberar la conversación sin distraernos con objetos.

Frente a la zona de estar, encontramos la zona de comedor, formada por una mesa funcional de cristal al ácido, rodeada con sillas de metacrilato, variación del estilo ‘ghost’, rematada por un aparador-librería, lacado en blanco.

 

Los sofás se han dispuesto en forma de ‘L’ porque invitan a la charla, a la cordialidad, otro rasgo de la personalidad de la dueña de la casa.

 

Zona de comedor de estilo nórdico personalizado con un tapete bordado a mano.

 

Fíjate en estos detalles. Hablamos de un estilo nórdico industrial que, a primera vista, podría parecer estándar. Pero no, el toque personal está en pequeños detalles, que son los que han dotado de singularidad a este cuarto de estar.

Mira los cojines del sofá. Seguro que los has visto en Ikea. Estarás pensando que no son “nada personales para una mujer con mucha personalidad, que es lo que nos llevas contando todo el rato”. Míralos otra vez. Cortados por la mitad, ya no son los mismos. Un solo gesto que hace que no sean los que has visto en la tienda.

 

Los cojines del sofá, que también son de Ikea, se han personalizado cortándolos por la mitad.

 

Vamos con otro detalle. Como hemos visto, la mesa de comedor de líneas modernas y simples, se ha cubierto con un tapete de hilo de algodón bordado a mano. Una pequeña ‘joya’ que singulariza una mesa estándar multifuncional, pero que con este pequeño toque, es completamente diferente y sintoniza con el conjunto del estar.

 

La mesa funcional de Ikea se ha personalizado con un tapete de hilo de algodón ‘sin tratar’ bordado a mano.

 

El remate de la barra de las cortinas- también de hilo blanco- demuestra, una vez más, que la personalidad de nuestra anfitriona, sencilla, pero a la vez detallista y original sin ‘llamar la atención’, está por toda la casa. En este caso, en el cuarto de estar, creado con muebles absolutamente funcionales que se han convertido en piezas exclusivas con unos pequeños detalles, que además de personalizarlos, le aportan calidez. La calidez de su dueña.

 

El remate de la barra de la cortina, es otro de los elementos que personalizan el salón.

 

Lo más sorprendente y original de este salón son dos elementos que conviven perfectamente uno con el otro. Un reposapiés de herencia familiar, que otorga la calidez de la madera y el terciopelo, con un mueble para ocultar los cables de la televisión, diseñado y creado por nuestra anfitriona.

 

Detalle del mueble de la TV, creado por la dueña de la casa, y el reposapiés de principios del siglo XX.

 

En el post anterior en el que analizamos su letra, veíamos en su firma, la gran imaginación práctica de esta arquitecto. Su nombre- su yo íntimo- reflejado en un dibujo que parece un grabado de los que podrías encontrar en la Feria Arco. Un rasgo que refleja su necesidad de proyectar su creatividad en elementos prácticos. 

Su firma es un dibujo que recuerda el arte moderno, que refleja una personalidad creativa.

 

Ella necesita crear con sus manos cosas prácticas. Este mueble de televisión resuelve el antipático trance de no saber qué hacer con los cables. Al mismo tiempo, es un mueble ideal para guardar el mando y películas, por ejemplo. Como ves, no solo no desentona con el resto del estar, sino que se integra perfectamente, aunque tenga a su lado un reposapiés de principios del siglo XX.

 

El mueble de la televisión ha sido creado por la dueña de la casa, con unas estanterías de Ikea.

 

Una forma genial, sencilla y original, de resolver ‘problemas’, sin llamar la atención, pero detallista al cien por cien. Tal y como es ella.

En el próximo post vamos a echar un vistazo a su despacho…

Despacho donde recibe a sus clientes.

 

 

Estilo nórdico industrial personalizado con detalles

 

Una casa con estilo nórdico industrial y único al mismo tiempo. Sencillo y detallista a la vez. Estándar, pero original en el detalle.

 

Este es el hilo conductor de la vivienda de una arquitecto andaluza que nos ha abierto las puertas de su casa, con la que hemos llevado a cabo un proceso de Grafointeriorismo, como has visto en el post anterior de esta serie que llamamos ‘Una casa sencilla’ y que nos ha dejado al descubierto toda su personalidad: sencilla, detallista, funcional y original. Todo a un tiempo. Unos rasgos que se reflejan en este estilo nórdico industrial personalizado, creado por el sueco Ingvar Kamprad.

Un viaje a su yo más íntimo por los vericuetos de su letra, nos ha descubierto una mujer natural, llana y clara, con mucha imaginación creativa, que plasma en las pequeñas cosas cotidianas que le rodean y que dan ese toque único a su casa.

 

Nuestra anfitriona es una persona clara, sencilla, inteligente y esencial.

 

Fíjate en la entrada de la vivienda. Mármol, acero, paredes blancas y algunas pinceladas de color. Son elementos que encontraremos en toda su casa, tal y como se refleja en su letra simplificada, clara, menuda y equilibrada.

 

La entrada de la casa expone los elementos que fundamentan una personalidad clara, sencilla, equilibrada y vital, que se reflejan en el color blanco, reflejado en el suelo y la pared.

 

Empecemos por el salón. Es un estar amplio, cubierto de mármol blanco portugués, al igual que toda la casa, arropado por el blanco de las paredes. Un color con el que nuestra anfitriona se identifica porque refleja tres aspectos de su personalidad: optimismo, naturalidad y limpieza de espíritu. El mármol es un material frío que requiere cierta calidez. El que le aporta una alfombra y un escabel antiguo de madera.

 

Una alfombra, unas banquetas de plástico de colores y un escabel antiguo, personalizan por completo esta parte del estar creado con muebles funcionales.

 

Como hemos visto en su letra, ella se siente muy bien rodeándose de muebles básicos, de líneas depuradas, muy funcionales. Tal y como es el estilo nórdico industrial. Al mismo tiempo, tienen que combinar bien con otros elementos customizados que no desentonen con otras furniturias – otros muebles- que dan ese punto especial, original y singular que logran su confort. Fíjate el toque que dan estas banquetas infantiles y el escabel antiguo sobre la alfombra. 

Así pues, los muebles de Ikea han sido el eje de todo su hogar, porque ofrecen la posibilidad de trabajar en esos dos conceptos de funcionalidad y customización: muebles de líneas depuradas, que permiten crear espacios de acuerdo a las necesidades de cada uno.

 

Detalle del sofá en semi piel ubicado delante del cristal pavés que permite la entrada de luz al pasillo de entrada y al despacho.

 

Esta necesidad de claridad, de libertad y de esencialidad, se remata con la pared de cristal pavés que deja pasar la luz hacia su despacho y la entrada de la casa. Su letra simplificada, de trazo simples y continuos, nos habla de máximo rendimiento, con mínimo esfuerzo. Traducido al ámbito del Interiorismo, máximo aprovechamiento- en este caso, de la luz que entra por los balcones del salón- con mínimos elementos- una sola pared que delimita dos estancias y aporta un extra de luz al mismo tiempo.

 

Una pared de cristal que aprovecha la luz para 2 estancias. Mínimo recurso, máximo rendimiento, un rasgo que es una constante en la personalidad de la dueña de la casa.

 

Vamos a sentarnos. Tenemos un par de sofás de estilo nórdico o escandinavo, de líneas depuradas y comodísimos. Van fenomenal con esa personalidad esencial y sencilla de nuestra amiga. Puestos en forma de ‘L’, para cumplir con uno de los objetivos que tiene un cuarto de estar: la vida en familia, la relación, la charla.

Por tanto, esta disposición es ideal para una persona que necesita el contacto con su gente, como hemos visto por la manera en que utiliza las letras. Dos sofás del mismo estilo, pero uno tapizado en semi-piel,y otro en tela…iguales, pero distintos. Sin mesa de centro, para liberar la conversación, sin distraernos con objetos.

Frente a la zona de estar, encontramos la zona de comedor, formada por una mesa funcional de cristal al ácido, rodeada con sillas de metacrilato, variación del estilo ‘ghost’, rematada por un aparador-librería, lacado en blanco.

 

Los sofás se han dispuesto en forma de ‘L’ porque invitan a la charla, a la cordialidad, otro rasgo de la personalidad de la dueña de la casa.

 

Zona de comedor de estilo nórdico personalizado con un tapete bordado a mano.

 

Fíjate en estos detalles. Hablamos de un estilo nórdico industrial que, a primera vista, podría parecer estándar. Pero no, el toque personal está en pequeños detalles, que son los que han dotado de singularidad a este cuarto de estar.

Mira los cojines del sofá. Seguro que los has visto en Ikea. Estarás pensando que no son “nada personales para una mujer con mucha personalidad, que es lo que nos llevas contando todo el rato”. Míralos otra vez. Cortados por la mitad, ya no son los mismos. Un solo gesto que hace que no sean los has visto en la tienda.

 

Los cojines del sofá, que también son de Ikea, se han personalizado cortándolos por la mitad.

 

Vamos con otro detalle. Como hemos visto, la mesa de comedor de líneas modernas y simples, se ha cubierto con un tapete de hilo de algodón bordado a mano. Una pequeña ‘joya’ que singulariza una mesa estándar multifuncional, pero que con este pequeño toque, es completamente diferente y sintoniza con el conjunto del estar.

 

La mesa funcional de Ikea se ha personalizado con un tapete de hilo de algodón ‘sin tratar’ bordado a mano.

 

El remate de la barra de las cortinas- también de hilo blanco- demuestra, una vez más, que la personalidad de nuestra anfitriona, sencilla, pero a la vez detallista y original sin ‘llamar la atención’, está por toda la casa. En este caso, en el cuarto de estar, creado con muebles absolutamente funcionales que se han convertido en piezas exclusivas con unos pequeños toques, que además de personalizarlos, le aportan calidez. La calidez de su dueña.

 

El remate de la barra de la cortina, es otro de los elementos que personalizan el salón.

 

Lo más sorprendente y original de este salón son dos elementos que conviven perfectamente uno con el otro. Un reposapiés de herencia familiar, que aporta la calidez de la madera y el terciopelo, con un mueble para ocultar los cables de la televisión, diseñado y creado por nuestra anfitriona.

 

Detalle del mueble de la TV, creado por la dueña de la casa, y el reposapiés de principios del siglo XX.

 

En el post anterior en el que analizamos su letra, veíamos en su firma, la gran imaginación práctica de esta arquitecto. Su nombre- su yo íntimo- reflejado en un dibujo que parece un grabado de los que podrías encontrar en la Feria Arco. Un rasgo que refleja su necesidad de proyectar su creatividad en elementos prácticos. 

Su firma es un dibujo que recuerda el arte moderno, que refleja una personalidad creativa.

 

Ella necesita crear con sus manos cosas prácticas. Este mueble de televisión resuelve el antipático trance de no saber qué hacer con los cables. Al mismo tiempo, es un mueble ideal para guardar el mando y películas, por ejemplo. Como ves, no solo no desentona con el resto del estar, sino que se integra perfectamente, aunque tenga a su lado un reposapiés de principios del siglo XX.

 

El mueble de la televisión ha sido creado por la dueña de la casa, con unas estanterías de Ikea.

 

Una forma genial, sencilla y original, de resolver ‘problemas’, sin llamar la atención, pero detallista al cien por cien. Tal y como es ella.

En el próximo post, vamos a echar un vistazo a su despacho…

Despacho donde recibe a sus clientes.

 

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