Me llamo Ana. Soy periodista y experta en relaciones institucionales. Me encanta saber cómo son las personas, sin trampa ni cartón. Por eso, he encontrado en la Grafología una ciencia precisa y fiable para conocer el alma de la gente. Lo que empezó como una curiosidad acabó encaminando mis pasos a la Facultad de Medicina de la Complutense, donde aprendí Pericia Caligráfica, Diagnóstica, Patológica y Terapéutica. ¡Qué apasionante es el ser humano!

Un día, mientras paseaba por un mercadillo de curiosidades de Berlín, observando lo que escogía la gente, me dio por pensar que cada objeto nos define. Como cada gesto que hacemos, al igual que lo que decimos. También nos identifica nuestra casa y nuestro atuendo. Nos singularizamos en una celebración, en ese día que es tan especial y hemos preparado con tanta ilusión. Pero, ¿sabemos qué es lo que realmente habla bien de nosotros? ¿Somos capaces de controlar lo que queremos proyectar? Es un reto al que nos enfrentamos día a día en nuestro entorno profesional, social y familiar.

En el mundo global en el que nos desenvolvemos, es difícil elegir entre la enorme oferta que hay de cualquier cosa, en cualquier parte del mundo. Todavía es más difícil saber a

ciencia cierta qué es lo que mejor se adapta a nuestra manera de ser. Porque ser exclusivo y original es cada vez más complicado, cuando lo realmente original es nuestra personalidad, porque cada uno de nosotros somos irrepetibles.

Por eso, se me ocurrió que la Grafología podría ayudarnos en este desafío constante.

Si la escritura da todas las claves para conocer la personalidad de alguien, es, sin duda, el camino más seguro para descubrir su verdadero estilo, planificar la organización y creación de una boda o de un evento, y también, la decoración y la distribución de su espacio, sin riesgo a equivocarse. Es la propia persona quien indica, a través de su letra- desde su interior- cómo es, cómo vive, qué necesidades tiene.

En definitiva, pensé que la información que nos ofrece el estudio de la letra sobre la personalidad de cada uno puede contribuir a crear nuestra huella única, personal e intransferible para proyectarla en todo cuanto nos rodea.

Como la idea no existía, había que inventarla:      

 

Se llama así, porque lo que escribimos- nuestra letra- parte de nuestro cerebro, proyecta cómo somos sobre el papel, que representa nuestro espacio vital. Dice cómo pensamos, sentimos y razonamos. La letra nos deja al desnudo. Desde el interior de uno mismo, al mundo exterior.

De modo es que patenté la idea, registré el proceso creativo y me puse a trabajar.

Mi padre aportó su letra para el logo. Quise que así fuera porque es la ‘letra de la esencia’ y porque es, también, parte de mi misma. Una manera de sentir cerca su apoyo y su confianza, sin reservas.

En este proyecto confluyen mis pasiones y mis hobbies. Me gusta mucho todo lo relacionado con la creación de marca personal. Soy profesora de protocolo empresarial y social. A través del ‘grafocoaching’, enseño cómo hablar en público y a desenvolverse en diferentes situaciones. Asesoro en estilismo, atuendo e imagen personal. He organizado, proyectado y disfrutado un montón de eventos sociales, institucionales y familiares, dentro y fuera de España.

Me chifla recorrer tiendas de ropa, complementos, muebles, menaje y mercadillos de todo tipo. Disfruto combinando telas, poniendo una buena mesa o recibir en casa. Esta pasión por las celebraciones, la decoración y el interiorismo la he heredado de mi madre. Ella me inculcó el gusto por las cosas bonitas, por el cuidado de la imagen y el buen vestir. Por el saber estar y actuar en todas las situaciones. Esta afición me llevó a formarme en serio en estilismo e imagen, así como en crear espacios e interiores en la Universidad Camilo José Cela.

En definitiva, Grafointeriorismo es el fruto de mi crecimiento como persona y de la búsqueda de retos nuevos. Gente estupenda me ha ayudado a conseguirlo. Aquí está. Lo mejor es compartirlo con los demás. ¿Te animas?

 

Me llamo Ana. Soy periodista y experta en relaciones institucionales. Me encanta saber cómo son las personas, sin trampa ni cartón. Por eso, he encontrado en la Grafología una ciencia precisa y fiable para conocer el alma de la gente. Lo que empezó como una curiosidad acabó encaminando mis pasos a la Facultad de Medicina de la Complutense, donde aprendí Pericia Caligráfica, Diagnóstica, Patológica y Terapéutica. ¡Qué apasionante es el ser humano!

Un día, mientras paseaba por un mercadillo de curiosidades de Berlín, observando lo que escogía la gente, me dio por pensar que cada objeto nos define. Como cada gesto que hacemos, al igual que lo que decimos. También nos identifica nuestra casa y nuestro atuendo. Nos singularizamos en una celebración, en ese día que es tan especial y hemos preparado con tanta ilusión. Pero, ¿sabemos qué es lo que realmente habla bien de nosotros? ¿Somos capaces de controlar lo que queremos proyectar? Es un reto al que nos enfrentamos día a día en el ámbito profesional, social y familiar.

En el mundo global en el que nos desenvolvemos, es difícil elegir entre la enorme oferta que hay de cualquier cosa, en cualquier parte del mundo. Todavía es más difícil saber a ciencia cierta qué es lo que mejor se adapta a nuestra manera de ser. Ser exclusivo y original es cada vez más complicado, cuando lo realmente original es nuestra personalidad, porque cada uno de nosotros somos irrepetibles.

Por eso, se me ocurrió que la Grafología podría ayudarnos en este desafío constante.

Si la escritura da todas las claves para conocer la personalidad de alguien, es, sin duda, el camino más seguro para descubrir su verdadero estilo, planificar la organización y creación de una boda o de un evento, y también, la decoración y la distribución de su espacio, sin riesgo a equivocarse. Es la propia persona quien indica, a través de su letra- desde su interior- cómo es, cómo vive, qué necesidades tiene.

En definitiva, pensé que la información que nos ofrece el estudio de la letra sobre la personalidad de cada uno puede contribuir a crear nuestra huella única, personal e intransferible para proyectarla en todo cuanto nos rodea.

Como la idea no existía, había que inventarla:      

 

Se llama así, porque lo que escribimos- nuestra letra- parte de nuestro cerebro, proyecta cómo somos sobre el papel, que representa nuestro espacio vital.  Dice cómo pensamos, sentimos y razonamos.  Rebelamos nuestras actitudes, capacidades y vivencias. La letra nos deja al desnudo. Desde el interior de uno mismo, al mundo exterior. La Grafología se encarga de interpretarnos, a través de la neurociencia, la psicología y las técnicas proyectivas.

De este modo, patenté la idea, registré el proceso creativo y me puse a trabajar.

Mi padre aportó su letra para el logo. Quise que así fuera porque es la ‘letra de la esencia’ y porque es, también, parte de mi misma. Una manera de sentir cerca su apoyo y su confianza, sin reservas.

En este proyecto confluyen mis pasiones y mis hobbies. Me gusta mucho todo lo relacionado con la creación de marca personal. Soy profesora de protocolo empresarial y social.  A través del ‘grafocoaching’, enseño cómo hablar en público y a desenvolverse en diferentes situaciones. Asesoro en estilismo, atuendo e imagen personal. He organizado, proyectado y disfrutado un montón de eventos sociales, institucionales y familiares, dentro y fuera de España.

Me chifla recorrer tiendas de ropa, complementos, muebles, menaje y mercadillos de todo tipo. Disfruto combinando telas, poniendo una buena mesa o recibir en casa. Esta pasión por las celebraciones, la decoración y el interiorismo la he heredado de mi madre. Ella me inculcó el gusto por las cosas bonitas, por el cuidado de la imagen y el buen vestir. Por el saber estar y actuar en todas las situaciones. Esta afición me llevó a formarme en serio en estilismo e imagen, así como en crear espacios e interiores en la Universidad Camilo José Cela.

En definitiva, Grafointeriorismo es el fruto de mi crecimiento como persona y de la búsqueda de retos nuevos. Gente estupenda me ha ayudado a conseguirlo. Aquí está. Lo mejor es compartirlo con los demás. ¿Te animas?

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